Más Feng Shui

ASPIRINAS FENG SHUI

Bueno, vamos a lo práctico, imagino que están esperando algunas soluciones de feng shui para aplicarlas. Ya que en el post anterior estuve hablando de la abundancia, vamos a seguir con el mismo tema.

Las llamo aspirinas feng shui porque nunca habrá como hacer una consulta con un especialista, ya que el feng shui, si bien tiene muchas generalidades fácilmente aplicables, también presenta fórmulas y aspectos muy personales a trabajar en cada caso y para cada persona en particular y en su propio espacio.

Hoy les presento una herramienta muy importante para poder dar los primeros pasos en el mundo del feng shui, que es lo que llamamos mapa Bagua.

Para empezar, hay que saber que el Bagua que trabaja la escuela budista nos refleja a nosotros mismos dentro de nuestro propio espacio, es decir que el Bagua, que está dividido en 9 sectores, nos habla de 9 aspectos de nuestra vida que son:

  1. Carrera Profesional
  2. Relaciones, pareja
  3. Antepasados, salud, familia
  4. Riqueza, prosperidad
  5. Salud
  6. Amigos, viajes, benefactores
  7. Creatividad, hijos
  8. Sabiduría, conocimiento
  9. Fama, reputación.

Para aplicarlo en la vivienda, hay que saber que siempre relacionaremos este mapa con la vivienda en función de las áreas 8, 1 y 6, que coincidirán con la puerta de entrada, es decir que nuestro ingreso a casa será por sabiduría (8), por carrera (1) o por amigos(6), aunque se pueden dar otros casos.

Como dije, para seguir con el tema de la abundancia, explicaré el aspecto 4, el del dinero y la abundancia (luego iremos uno por uno a los 8 restantes). Para encontrar el área de la abundancia, nos situamos en la puerta de entrada y, mirando desde la puerta hacia el interior de la casa, buscamos la esquina al fondo a la izquierda de la casa; este es el sitio donde expresamos nuestra abundancia. ¿Qué tienes en este rincón? ¿Qué habitación está aquí? ¿Cómo esta de limpia y ordenada?

Quiero dejar claro que cuando hablo de abundancia no me refiero solo al dinero y a la riqueza material, sino a un todo, ya que ser abundante es «ser feliz», ser íntegro y vivir de manera coherente. Dicho esto, si ya tienes ubicado el sitio, te dejo como tarea analizarlo: pasa un rato ahí y siente qué te cuenta tu propio espacio, analiza qué cosas tienes, cómo las tienes, qué guardas, qué es lo que no tiras, etc. De aquí a poco entraré en detalles.

Hasta pronto…

 

Feng Shui en espacio, mente, cuerpo y alma

LA IMPORTANCIA DEL FENG SHUI EN LA SALUD

FÍSICA, MENTAL Y EMOCIONAL

Cada vez somos menos conscientes de la importancia de nuestro espacio vital, estamos sumidos en el consumismo y en las falsas necesidades, más tenemos y más necesitamos y esto nos esta llevando a vivir en espacios cada vez mas reducidos y  al mismo tiempo mas llenos de elementos materiales, es decir, armarios llenos de ropa, estanterías llenas de adornos, cajones llenos de trastos, despensas llenas de electrodomésticos, cajones a tope debajo de las camas… etc., y asi un sin fin de espacios llenos de todo. Todavía no comprendemos la bonita frase que dice:  “ No es más rico quien más tiene si no quien menos necesita” y es que en realidad necesitamos muy pocas cosas.

Los principios básicos del Feng Shui son la limpieza y el orden, más allá de las fórmulas avanzadas y las teorías más complicadas si no tenemos los espacios adecuadamente organizados, nada de eso sirve, no podemos generar un flujo de energía armónico e ideal en un espacio que esta cargado de energías estancadas por la cantidad de artículos acumulados.

Nuestra vivienda, es un espacio vital, necesita respirar, necesita regenerarse, necesita respetar los ciclos de la vida para poder acompañar de manera ideal nuestros ciclos personales de vida, nuestro desarrollo como Seres humanos en nuestras distintas etapas evolutivas, porque no debemos olvidar que somos parte de un universo donde todo cambia cada día, cada hora, cada minuto… con esto quiero decir que cada cosa, cada papel, cada adorno, cada pequeño y gran detalle que tenemos en nuestras casas tiene un significado en nuestra vida y lo mas importante, tiene  un efecto sobre nuestra psique, por lo tanto si no tenemos la capacidad de dejar, soltar, (tirar, regalar, vender) desapegarnos de elementos que ya no forman parte de nuestra realidad, de nuestro tiempo, estamos creando bloqueos en nuestra evolución, que a la larga son los que nos provocan las “enfermedades” en distintos niveles. Nuestro cuerpo físico es un instrumento, es una cáscara que envuelve a nuestro Ser, nuestro Yo superior, con el que pocos conectamos y por lo tanto No escuchamos y la manera que tiene de comunicarse con nosotros es a través de las “enfermedades”, que no son mas que expresiones físicas de nuestra incoherencia.

La vida es un incansable maestro que  tiene mucho que enseñar y depende de cada uno el ritmo de aprendizaje, repetimos lecciones, repetimos curso y el maestro impasible continua con las lecciones.  Si analizamos nuestra vivienda, si miramos con ojos Feng Shui y nos dejamos sentir cómo la tenemos, cómo  la cuidamos, qué cosas guardamos, qué cosas tenemos rotas, qué no funciona, dónde esta mayormente el desorden, qué rincones casi no limpiamos, etc. podremos tener mucha información a cerca de nuestro propio estado físico y emocional. Empecemos a mirar nuestro hogar como un espejo que nos refleja a nosotros mismos, que nos esta hablando de nuestro sub-consciente y  si le dedicamos un tiempo para mantener cierto orden y limpieza, si dejamos que los elementos materiales fluyan y cumplan sus ciclos y luego los soltamos, estaremos dándonos aliento para recorrer la vida con ligereza, libertad y SALUD física, mental y emocional.

Crecemos juntos

¿BUSCANDO CULPABLES?

Hoy vuelvo para seguir hablando de los temas que me parecen más interesantes. Siento que tengo mucho por contaros y, al mismo tiempo, a medida que voy teniendo nueva información y ampliando mis conocimientos, voy tomando conciencia de lo poco que sé, pero bueno, para eso estamos, para compartir.

La culpa y el perdón, dos palabras; ni más ni menos que dos palabras a las que creo que cada uno tiene que saber darle su verdadero significado. Y esto ¿por qué? Últimamente escucho, en la terapia, que la gente está siempre en conflicto y se siente condicionada en su día a día por determinadas personas y por el qué dirán. Esta situación provoca, en quien la vive, malestar, angustia y depresión. Nos sentimos manipulados porque otros consiguen hacernos sentir culpables por cosas que ni siquiera hemos hecho o, simplemente, porque no pensamos como ellos. Me pregunto cuál es la herramienta de los manipuladores. Pues no es ni más ni menos que la culpa. Sí, utilizan nuestro sentimiento de culpabilidad para condicionarnos, para manipularnos.

Sobre este tema me gustaría hacer dos reflexiones:

  1. ¿Tú sabes quién eres? Esto implica tus principios y creencias. Si tú estás convencido de que en tu vida no haces nada malo, no haces daño a otros ni a ti y vives según tus márgenes, por qué tienes miedo de que a los demás les parezca mal lo que tú haces; ¿por qué te importa tanto lo que digan o piensen los demás, hasta el punto de dejarte manipular y condicionar y de dejar de hacer lo que a ti te apetece o lo que necesitas o lo que te gusta?
  2. ¿Quién te «manipula»? ¿Se trata de personas realmente importantes para ti? ¿Te importan tanto, tienen tanta credibilidad para ti, que tienen la capacidad y el poder de decidir por ti, de enfadarte, de enfermarte?

Creo que estas dos visiones, primero la tuya, es decir lo que tú crees de ti, cuánto te valoras y la confianza que tienes en ti misma, es vital, sobre la que tienes de los demás, y lo importantes que crees que son para ti. Si no tienes claro esto, entras en un ciclo de desvalorización propia y victimismo, que no sirve para nada más que para seguir buscando la aprobación de los demás y, lamento decirlo, que es el camino equivocado. La solución a la culpabilidad no pasa por los demás, sino por ti misma. Quien se culpa eres tú dando crédito a los demás, dando más valor a un comentario que es la verdad del otro, no la tuya.

Hablemos ahora del perdón. Para perdonar tiene que haber culpa, tiene que haber un culpable y un ofendido que perdone al culpable.

Es importante reflexionar y hacerse algunas preguntas sobre este tema:

  1. ¿Quién es el culpable? El otro, claro, que es quien te ofende o molesta.
  2. ¿Quién es la víctima? Tú, claro, que te sientes mal, que no saliste porque se enfadaría o por el que dirán, etc.
  3. Entonces ¿quién tiene que pedir perdón y quién tiene que perdonar?
  4. Siento decirte que esto solo son explicaciones para nuestro ego que siempre busca la respuesta fuera.

Pero miremos la situación desde dentro. ¿Por qué permites que un comentario te limite? Si tú no eres culpable por aceptar y por darle un valor que no se merece ese comentario, esa crítica, esa persona… entonces ¿quién es el culpable? Que venga alguien y me lo explique.

Si tú decides no salir, si decides dejar de hacer algo por otra persona, ¿de quién es la culpa? Nos hacemos víctimas de nosotros mismos, por lo tanto, el perdón tiene que pasar por nosotros mismos también. Me tengo que perdonar a mí mismo por no darme el valor que tengo, por darle más importancia a cualquier situación o persona ajena antes que a mí mismo, por tomar decisiones que no se corresponden con mis deseos y necesidades.

Y para terminar os dejo una pequeña reflexión.

Tú eres el único responsable de cada paso que das en tu vida y del resultado de tus acciones. Tu entorno te acompaña pero tú decides hacia dónde das el paso. Cuando miras, juzgas y eres víctima de tu entorno, lo único que haces en realidad, es ser víctima de ti mismo.

Recomiendo el libro de Miguel Ruiz, Los cuatro acuerdos que es genial en este aspecto.

Gracias por estar aquí y ahora.